miércoles, 21 de marzo de 2012

Messi: Alma tierna que genera daño

Como la Hidra de Lerna, letal e inacabable, Lionel Messi se afana en tirarnos a la cara sus cualidades para ser considerado en el lote de los dioses que el deporte más famoso ha tenido. Semana a semana, el delantero del Barcelona renueva sus méritos por otros mucho más importantes y rompe récords casi igual como deja sembrados a sus rivales en camino al gol. Ahora se ha convertido en el primer jugador que anota cinco tantos en un partido de la moderna Liga de Campeones (7-1 al Bayer Leverkusen, antes ya hizo cuatro y tres en otros cotejos) y ni los comentaristas, compañeros de profesión o entrenadores saben ya que elogios etiquetarle. Quizá las palabras de Carlos Bianchi, dentro de ese océano de alabanzas, resulten las más apropiadas: el glorioso ‘Virrey’ ha dicho que “para cualquier analista se ha vuelto imposible definir la calidad de Messi”. Muy comprensible.

Y las posibilidades se tornan casi fantásticas si recordamos que ‘Lio’ sólo tiene 24 años y un largo camino por recorrer aún. Vale decir, ¿qué tanto más puede acumular en la década que le restaría de carrera? De seguro sumar unos cuantos Balones de Oro a los tres que ya posee. O, de repente, ganar una Copa del Mundo de selecciones mayores, lo único que le falta para estar a la altura de Pelé y Maradona. Un cronista inglés del diario “The Guardián”, en tanto, lanzó una frase muy apropiada y cercana a las actitudes sociales del menudo delantero, tan tranquilo como desafecto a la pompa y la vida mundana pero despiadado sobre el césped: “un alma tierna que dispensa daño”. Eso sí que es preciso. Hasta la próxima.

o.rivasplata @pucp.edu.pe

martes, 13 de marzo de 2012

Reflexiones en camioneta

Hace unos días retorné del interior de Cajamarca. Esta vez, como parte de un programa de sensibilización social que una empresa exportadora requirió. Y, mientras viajaba en esa camioneta 4 x 4 junto a Carlos Dibós, meditaba sobre las muchas comunidades que he visitado en los últimos años. Asentamientos donde la ignorancia y la carencia conviven cual cónyuges en crisis o se empotran como dos caras de una moneda, sin verse pero juntos. Poblados donde llegar a un consenso procura estrategias multisectoriales – psicológicas, sociológicas, comunicacionales y demás- y, sobretodo, muy pacientes. Pero, dentro de esa gama de recursos o condicionantes de acuerdo social siempre hay una que emerge tan limpia como efectiva: el deporte. Entre tirios o troyanos, sierra, costa o selva, lluvia o sol, anarquía o desgobierno, la práctica del fútbol, vóley, ciclismo o cualquiera que se adapte a esos contextos, une sin distingos de raza, religión o pensamientos. Es el poder del lenguaje físico, tan universal como unificador.

Y, entonces, me preguntaba cuándo llegará el momento en que el deporte sea utilizado en la dimensión que merece dentro de un país plagado de conflictos sociales y alta deficiencia en salud. En que ya no se le asuma como simple parte del paisaje social o un buen distractivo político sino como eficaz mecanismo de promoción del desarrollo colectivo y se aproveche el extraordinario poder de convocatoria que tiene. O como entender que la Educación Física no debe ser un simple curso escolar electivo y que a más inversión en práctica deportiva mayores sociedades sanas y disciplinadas.

El ex presidente sudafricano, Nelson Mandela, dijo: “No fui yo quien salve a mi nación (del terrible apartheid); lo hizo el deporte (rugby)”. A ver si lo asumimos. Hasta la próxima.

Oswaldo Rivasplata
Vespertino Satélite

jueves, 8 de marzo de 2012

Medidas urgentes

Como las imágenes de la pobreza, que renuevan su crudeza y laceran el alma tan fácil como cualquier político miente, el fútbol peruano presenta nuevas crisis. Cuando parece que más ya no puede caer la realidad sigue golpeando a un deporte muy influyente en la sociedad nacional. Y es que si no hay pelota oficial cada domingo, la gente se resiente un poco. Y miles pierden su sustento económico. Y, hasta quien escribe, la posibilidad de gritar un gol y abrazarme imaginariamente, desde Tumbes a Tacna, con millones de hinchas vestidos de rojo y blanco.


Entonces, ¿qué hacer para salvarlo? Botar a Burga, diría la mayoría. Una salida inútil si mantenemos un sector dirigencial corrupto. Que pierdan la categoría todos los equipos con deudas, dirían otros, sin analizar que nos quedaríamos con tres o cuatro clubes nomás y habría reacciones populares muy intensas, los estadios quedarían vacios y se ahondaría el conflicto. Sociedades anónimas, clamarían varios y darían como ejemplos a Cristal, San Martín, Vallejo o Aurich, sin tener en cuenta que todas esas entidades terminan en déficit cada año y se salvan a través de sus empresas matrices, sean universidades, cerveceras o grupos azucareros. Todas, alternativas muy facilistas y que evitan una medida medular e iniciadora del orden: sinceramiento económico. Eso implica tres puntos fundamentales:

1. Suspender los sueldos exagerados en un torneo profesional pobrísimo y de empleados que merecen cobrar sin retraso. Eso evitaría que los clubes sigan endeudándose por los altos salarios y los jugadores hagan más huelgas, además que permitiría una competencia menos desigual por contrataciones y, por ende, mejora del nivel competitivo.

2. Facilitar el acceso de los hinchas a los estadios. Sea con variados mecanismos de convocatoria (dos por uno, abonos, precios más bajos, etc ) que permita el aumento de ingresos por taquilla.

3. Mantener los montos por contratos de transmisión televisiva , sponsoría y publicidad pues el consumo de medios no se vería afectado.

Desde ese comienzo, se podrían incorporar conceptos de tipo estructural caso renovación dirigencial, planificación en menores, voluntad política, seguridad y otros que impulsen un cambio sustancial en la disciplina más popular de nuestro país. Hasta la próxima.

o.rivasplata@pucp.edu.pe