Ciertamente, los peruanos nos hemos acostumbrado a las derrotas futbolísticas y, a la luz de los acontecimientos de las últimas décadas, cada vez que nuestra ...selección juega asumimos que una victoria no es tan probable. Salvo, claro está, si enfrentamos a Bolivia como locales, un combinado de Nepal o cualquier equipo del sexto mundo. Entonces, perder igual fastidia, pero menos. A mí, al menos, me pasa en los últimos años.
Sin embargo, ni las costumbres aguantan cuando te encuentras en contextos sociales tan opuestos a lo urbano y contemporáneo. Allí, cuando el río brama poderoso y las enormes laderas te rodean y parecen vigilar la dura labor de sus nativos bajo un sol inclemente, los sentimientos se magnifican. En esos lugares del Perú real que citaban Scorza y Basadre, donde los cóndores parecen saludarte a la distancia o la modernidad llega sólo con los testimonios de algunos turistas sobre grandes edificios y las transmisiones en frecuencia AM, perder duele más.
Y es que, dicen, en el olvido y la pobreza extrema los nacionalismos se exaltan. Y tanto se ríe como tanto se llora. Mucho más todavía si a un citadino recién llegado se le ocurre jalar una señal de cable internacional y conectarlo a un proyector multimedia en el centro del poblado para ver el Perú – Uruguay.
- “Goll de ‘Guerreru’, gol ‘caraju’, golllllll! ¿Y oiga, ‘ingenieru’, si empatan se van a penales?”
- No, Faustino, de ninguna manera.
Lo claro es que en las entrañas del Valle de Condebamba, mientras unos masticaban su coca de puros nerviosos, otros bebían guarapo y algunos infantes con los rostros enchapados pegaban sus naricitas a la pared donde se proyectaba la imagen de los charrúas celebrando el cuarto gol, volví a lo de antes. Y supe que se sufre más. Muchísimo más.
- “¿Y ya estamos ‘eliminadus’ ‘dil’ campeonato, ‘ingenieru’?”
- No, querido Arsenio. Todavía no, pero, la verdad, es difícil que clasifiquemos al Mundial.
Publicado en www.lamula.pe
o.rivasplata@pucp.edu.pe
sábado, 16 de junio de 2012
jueves, 24 de mayo de 2012
LA CRISIS DEL IPD
No puedo decir que es un informe revelador el que leí -y felicito- en un diario local hace pocos días pues el abandono de los Clubes del Pueblo es tan antiguo como el desorden que cunde en la entidad que los administra y hace tiempo urge ser reestructurada: el Instituto Peruano del Deporte (IPD). Pues allí, entre sus viejos escritorios y pasillos cuasi modernos, mora el desorden y la incapacidad –salvo pocas excepciones- es norma. En ese sótano o sobre la sala VIP, desde las sillas que ocupan sus altos ejecutivos hasta los cuatro puntos cardinales, la sensatez tanto se ha perdido que, en la gran mayoría de casos, rehabilitar escenarios deportivos es entendido como pintar fachadas y martillar cuatro clavos, contratar entrenadores es hacerle la patería a mi ‘causita’ así le guste el trago o no tenga aptitudes para trabajar con niños y promover deporte significa inaugurar campeonatos con nivel de polladas con tal de cumplir el calendario anual.
Mientras, el hermoso deporte, esa herramienta tan efectiva para combatir flagelos sociales en una sociedad trujillana cada vez más defecada y ‘gringasha’, se sigue perdiendo. Tanto como se llenan de podredumbre los referidos clubes del pueblo, se derruyen decenas de coliseos en las zonas periféricas y la sierra local, o las propias ligas – salvo las de fútbol- caducan por abandono. Y seguirá así mientras no haya una ferviente voluntad de gobierno y se amplíe los presupuestos pero, además, se renueven cientos de cargos.
En un año estratégico – la próxima temporada nuestra ciudad ‘debería’ ser sede de los Juegos Bolivarianos - Benjamín Gayoso es el nuevo presidente del IPD LL. Y me pregunto si llegó para cambiar la historia –sea trabajar con fervor desde Trujillo hasta los pueblos más recónditos del ande- o simplemente unirse a la comparsa del desdén como no pocos aseguran. “La mejor manera de decir, es hacer”, expresaba Martí. Hasta la próxima.
Publicado en el Vespertino Satélite
o.rivasplata@pucp.edu.pe
domingo, 29 de abril de 2012
Ellas al poder
Cualquier estudio de tendencias
sobre ética entre hombres y mujeres siempre tendrá, duela decirlo, como
ganadores a las del sexo femenino. Ellas siempre serán un poco – o mucho- más
ordenadas o con mayores valores y sí reflexionarán a la hora de coimear al
policía o pasarse la luz en rojo.
En el balompié, reflejo de la sociedad local según
muchos analistas, las damas ganan espacio y ya no sólo hay cada vez mayor
número de ligas femeninas o árbitras sino que también se ponen el buzo y
dirigen equipos femeninos y, fuera machistas, masculinos incluso. Nelfi Ibañez
es un claro ejemplo. Boliviana, no se amilanó cuando en su país le rechazaron
su solicitud de seguir estudios para D.T. y decidió graduarse en Paraguay.
Luego, ha hecho cinco años de exámenes avanzados en la escuela del Barcelona
español al lado de figuras como Frank Rikjkard o Pep Guardiola y dirigido a la
selección femenina de su país.
Tras ello, el destino ha querido
que la madre de dos hijos sea contratada por el Hijos de Ascovinchos, club de segunda preprofesional. Allí tiene a dos
colombianos y un africano entre sus mejores jugadores. Pero, también, recoge la
enorme expectativa de un pueblo – Ate Vitarte- que quiere ver a su
representante en primera división y de otros que deseamos la evolución de
nuestro fútbol en todas sus estructuras. Ojalá le vaya bien y pronto la veamos
al frente de cualquier cuadro grande.
Quizá, y en un contexto mundial donde las
mujeres siguen creciendo, se necesite
más de ellas para, por fin, salvar una federación que se sumerge en el desorden
y la corrupción. Hasta la próxima (desde Cajamarca).
Oswaldo Rivasplata
miércoles, 21 de marzo de 2012
Messi: Alma tierna que genera daño
Como la Hidra de Lerna, letal e inacabable, Lionel Messi se afana en tirarnos a la cara sus cualidades para ser considerado en el lote de los dioses que el deporte más famoso ha tenido. Semana a semana, el delantero del Barcelona renueva sus méritos por otros mucho más importantes y rompe récords casi igual como deja sembrados a sus rivales en camino al gol. Ahora se ha convertido en el primer jugador que anota cinco tantos en un partido de la moderna Liga de Campeones (7-1 al Bayer Leverkusen, antes ya hizo cuatro y tres en otros cotejos) y ni los comentaristas, compañeros de profesión o entrenadores saben ya que elogios etiquetarle. Quizá las palabras de Carlos Bianchi, dentro de ese océano de alabanzas, resulten las más apropiadas: el glorioso ‘Virrey’ ha dicho que “para cualquier analista se ha vuelto imposible definir la calidad de Messi”. Muy comprensible.
Y las posibilidades se tornan casi fantásticas si recordamos que ‘Lio’ sólo tiene 24 años y un largo camino por recorrer aún. Vale decir, ¿qué tanto más puede acumular en la década que le restaría de carrera? De seguro sumar unos cuantos Balones de Oro a los tres que ya posee. O, de repente, ganar una Copa del Mundo de selecciones mayores, lo único que le falta para estar a la altura de Pelé y Maradona. Un cronista inglés del diario “The Guardián”, en tanto, lanzó una frase muy apropiada y cercana a las actitudes sociales del menudo delantero, tan tranquilo como desafecto a la pompa y la vida mundana pero despiadado sobre el césped: “un alma tierna que dispensa daño”. Eso sí que es preciso. Hasta la próxima.
o.rivasplata @pucp.edu.pe
martes, 13 de marzo de 2012
Reflexiones en camioneta
Hace unos días retorné del interior de Cajamarca. Esta vez, como parte de un programa de sensibilización social que una empresa exportadora requirió. Y, mientras viajaba en esa camioneta 4 x 4 junto a Carlos Dibós, meditaba sobre las muchas comunidades que he visitado en los últimos años. Asentamientos donde la ignorancia y la carencia conviven cual cónyuges en crisis o se empotran como dos caras de una moneda, sin verse pero juntos. Poblados donde llegar a un consenso procura estrategias multisectoriales – psicológicas, sociológicas, comunicacionales y demás- y, sobretodo, muy pacientes. Pero, dentro de esa gama de recursos o condicionantes de acuerdo social siempre hay una que emerge tan limpia como efectiva: el deporte. Entre tirios o troyanos, sierra, costa o selva, lluvia o sol, anarquía o desgobierno, la práctica del fútbol, vóley, ciclismo o cualquiera que se adapte a esos contextos, une sin distingos de raza, religión o pensamientos. Es el poder del lenguaje físico, tan universal como unificador.
Y, entonces, me preguntaba cuándo llegará el momento en que el deporte sea utilizado en la dimensión que merece dentro de un país plagado de conflictos sociales y alta deficiencia en salud. En que ya no se le asuma como simple parte del paisaje social o un buen distractivo político sino como eficaz mecanismo de promoción del desarrollo colectivo y se aproveche el extraordinario poder de convocatoria que tiene. O como entender que la Educación Física no debe ser un simple curso escolar electivo y que a más inversión en práctica deportiva mayores sociedades sanas y disciplinadas.
El ex presidente sudafricano, Nelson Mandela, dijo: “No fui yo quien salve a mi nación (del terrible apartheid); lo hizo el deporte (rugby)”. A ver si lo asumimos. Hasta la próxima.
Oswaldo Rivasplata
Vespertino Satélite
jueves, 8 de marzo de 2012
Medidas urgentes
Como las imágenes de la pobreza, que renuevan su crudeza y laceran el alma tan fácil como cualquier político miente, el fútbol peruano presenta nuevas crisis. Cuando parece que más ya no puede caer la realidad sigue golpeando a un deporte muy influyente en la sociedad nacional. Y es que si no hay pelota oficial cada domingo, la gente se resiente un poco. Y miles pierden su sustento económico. Y, hasta quien escribe, la posibilidad de gritar un gol y abrazarme imaginariamente, desde Tumbes a Tacna, con millones de hinchas vestidos de rojo y blanco.
Entonces, ¿qué hacer para salvarlo? Botar a Burga, diría la mayoría. Una salida inútil si mantenemos un sector dirigencial corrupto. Que pierdan la categoría todos los equipos con deudas, dirían otros, sin analizar que nos quedaríamos con tres o cuatro clubes nomás y habría reacciones populares muy intensas, los estadios quedarían vacios y se ahondaría el conflicto. Sociedades anónimas, clamarían varios y darían como ejemplos a Cristal, San Martín, Vallejo o Aurich, sin tener en cuenta que todas esas entidades terminan en déficit cada año y se salvan a través de sus empresas matrices, sean universidades, cerveceras o grupos azucareros. Todas, alternativas muy facilistas y que evitan una medida medular e iniciadora del orden: sinceramiento económico. Eso implica tres puntos fundamentales:
1. Suspender los sueldos exagerados en un torneo profesional pobrísimo y de empleados que merecen cobrar sin retraso. Eso evitaría que los clubes sigan endeudándose por los altos salarios y los jugadores hagan más huelgas, además que permitiría una competencia menos desigual por contrataciones y, por ende, mejora del nivel competitivo.
2. Facilitar el acceso de los hinchas a los estadios. Sea con variados mecanismos de convocatoria (dos por uno, abonos, precios más bajos, etc ) que permita el aumento de ingresos por taquilla.
3. Mantener los montos por contratos de transmisión televisiva , sponsoría y publicidad pues el consumo de medios no se vería afectado.
Desde ese comienzo, se podrían incorporar conceptos de tipo estructural caso renovación dirigencial, planificación en menores, voluntad política, seguridad y otros que impulsen un cambio sustancial en la disciplina más popular de nuestro país. Hasta la próxima.
o.rivasplata@pucp.edu.pe
Entonces, ¿qué hacer para salvarlo? Botar a Burga, diría la mayoría. Una salida inútil si mantenemos un sector dirigencial corrupto. Que pierdan la categoría todos los equipos con deudas, dirían otros, sin analizar que nos quedaríamos con tres o cuatro clubes nomás y habría reacciones populares muy intensas, los estadios quedarían vacios y se ahondaría el conflicto. Sociedades anónimas, clamarían varios y darían como ejemplos a Cristal, San Martín, Vallejo o Aurich, sin tener en cuenta que todas esas entidades terminan en déficit cada año y se salvan a través de sus empresas matrices, sean universidades, cerveceras o grupos azucareros. Todas, alternativas muy facilistas y que evitan una medida medular e iniciadora del orden: sinceramiento económico. Eso implica tres puntos fundamentales:
1. Suspender los sueldos exagerados en un torneo profesional pobrísimo y de empleados que merecen cobrar sin retraso. Eso evitaría que los clubes sigan endeudándose por los altos salarios y los jugadores hagan más huelgas, además que permitiría una competencia menos desigual por contrataciones y, por ende, mejora del nivel competitivo.
2. Facilitar el acceso de los hinchas a los estadios. Sea con variados mecanismos de convocatoria (dos por uno, abonos, precios más bajos, etc ) que permita el aumento de ingresos por taquilla.
3. Mantener los montos por contratos de transmisión televisiva , sponsoría y publicidad pues el consumo de medios no se vería afectado.
Desde ese comienzo, se podrían incorporar conceptos de tipo estructural caso renovación dirigencial, planificación en menores, voluntad política, seguridad y otros que impulsen un cambio sustancial en la disciplina más popular de nuestro país. Hasta la próxima.
o.rivasplata@pucp.edu.pe
sábado, 11 de febrero de 2012
Los culpables
¿Quién es el culpable? se leía en el titular de un análisis sobre el penoso trayecto llevado por Reimond Manco, el futbolista más promisorio que dio el Perú en los últimos 10 años. Y para comprender su dura realidad, el cronista sustentaba varias razones entre dirigenciales, familiares, amicales y, por supuesto, la de una prensa que prioriza las ventas por encima del equilibrio para un jugador que nunca mereció ser tratado como el nuevo Maradona y vive tan veloz y cambiante como lo fueron sus gambetas en el campo hace unos años. Pues al nacido en Lurín siempre le cuesta mantenerse calmo y responsable por un corto tiempo. Y rápido lo sacaron de Alianza Lima y la selección de mayores (caso Veneto, en Panamá), como duró muy poco en Holanda – PSV Eindhoven- y también en México – Atlante- y ahora, lo mismo, en Juan Aurich, sin contar que se casó y se divorció en menos de un año.
Obviamente, nunca estuvo preparado para pasar, de ser un humilde chico que se trasladaba en combi para asistir a las prácticas de la selección sub 17, a ganar cientos de miles de dólares y soportar una fama que resultó muy exagerada hasta ser nombrado ‘Rei’ del balompié peruano. El muchacho se nubló, se imaginó omnipotente y, sin un entorno cercano sólido, se viene perdiendo entre indisciplina, tragos y mala noche. Ahora lo tendrá el sabio ‘Maño’ Ruiz, en León de Huánuco.
Ojalá y, de una vez por todas, aprenda. Y también nosotros, comunicadores. De lo contrario, ‘Kukín’, Broncano y ‘Machito’ habrán encontrado un digno sucesor.
Hasta la próxima.
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