Reducir problemáticas sociales a cuestiones netamente personalistas es una práctica común y que hoy encuentra otro capítulo en la trujillanísima novela UCV-Mannucci.
Pues, tras la reconocida intención hecha por el gerente del club poeta, Jean Ferrari, de concesionar el uso del estadio Mansiche por cinco años, varios, entre dirigentes, comunicadores y sobre todo, hinchas mannuccistas, han zapateado como bailarín gaucho y llevado la discusión a ámbitos que no defienden lo que a todos nos debe importar: el bien común.
O acaso, ¿no es clarísimo que, tras el severo error de cambiar el césped sintético por natural en una ciudad donde los campos de este tipo no abundan y la demanda es altísima, sólo se pueden jugar tres partidos en siete días para mantenerlo en aceptable estado?, ¿o que antes utilizaban el terreno hasta mil personas por semana y hoy solo lo deberían pisarlo 60 futbolistas por tres horas en ese mismo periodo?, ¿o que conservar una alfombra de caucho demanda costo cero (en el mejor de los casos) y una de grass exige horas hombre, abono, resiembra, agua abundante, demarcado, cortado, etc, y más de 25 mil soles mensuales a una entidad pobre y limitada llamada IPD?
Por tanto, lo mejor que podría ocurrir es que todos los escenarios deportivos y no sólo Mansiche sean administrados por privados sin distingo ya sea UCV, UPAO, DSV, Mannucci o quien se ofrezca. Pero, además, que la ciudadanía fortalecida en gremios de hinchas u otros, sí defienda y exija su uso mayoritario pero bajo las normas adecuadas (regular horarios para ligas de fútbol y atletismo o colegios, establecer días de no uso, de mantenimientos, etc) antes que acusar a los controvertidos Acuñas, Ferraris o Gayosos de atentar contra el deporte amateur.
Hasta la próxima.
o.rivasplata@pucp.edu.pe
Diario La Industria
miércoles, 19 de febrero de 2014
domingo, 29 de diciembre de 2013
AMOR ATLETA
El amor, “una magia” según Tito el Bambino o “una imbecilidad transitoria” en boca de
Ortega y Gasset, alcanza para todo. Y más todavía. Es el estado de mayor trance
y donde cualquier posibilidad, por más inverosímil que parezca, es dable. Yo
nomás cruce el continente en un arrebato de cabellos rubios y mirada de ángel
llamada Laury. Y Helena hizo arder Troya por culpa de las dotes amatorias de
Paris. Y hasta tengo un tío que raptó a su novia en caballo para hacerla su
esposa.
Algo de eso tienen dos atletas que conozco. Pero desde el
lado más sublime. Uno se llama Hugo y la otra Martha. Se conocieron haciendo
deporte. Y se enamoraron también, corriendo y entrenando. Tanto así que un día
de agosto del 2010 decidieron casarse de la manera más desatada: durante una
carrera. Aquella ocasión se juraron fidelidad en plena plaza de armas y
vistiendo zapatillas, short, bivirí, él corbata michi y la dama velo
transparente mientras decenas de maratonistas hacían de pajes y cientos de
curiosos aplaudíamos con mezcla de incredulidad y asombro.
Desde esa fecha ya no se separan. Y cuando alguno resbala o parece flaquear el
otro le ofrece la mano y le alienta. O si peores problemas se presentan en la
ruta hacen fuerza conjunta para superarlos hasta cruzar juntos la meta. Como
ocurrió en la reciente Maratón de la Fe, de casi 80 infartantes kilómetros
entre llano y altura, siete horas de recorrido, frio y calor, seco y lluvia, trocha
y pavimento, noche y día.
Esa mañana del
15 de diciembre, cuando quienes nos encontrábamos en la plaza de armas de
Otuzco dábamos por terminada la competencia, ellos aparecieron, y cruzaron la línea de llegada a paso forzado, agarrotados, con la piernas
temblorosas y a punto de desfallecer ante una muchedumbre que vitoreaba con
locura al quinto y sexto lugar. Martha
debió recibir, de inmediato, una inyección analgésica y Hugo frotaciones
constantes. Pero lo lograron. Es el mero
amor. Que alcanza para todo.
Y feliz navidad.
martes, 24 de diciembre de 2013
CARVALLO, EL HOMBRE QUE VOLABA
Bryce
Echenique, alude, en su relato Pasalacqua y la libertad (Cuentos de Fútbol,
edic. Alfaguara, 1998) a un exportero
limeño de capacidades casi celestiales.
Increíble, libre,
volador, lo sindica, en una recreación entrañable de cuando el ganador del Premio Planeta era un pipiolo que, agarrado
de su amigo Carlos Iturrino, acudió por primera vez al estadio Nacional. Y, quizá el escritor lo habrá recordado,
nítidamente, el miércoles por la tarde cuando veía por televisión y esta vez
cogido, probablemente, de su inseparable vaso de vodka, a otro que de Pasalacqua
mostró muchas cosas en el gramado del coloso huancaíno: José Carvallo.
Porque el ‘1’
voló de palo a palo cual ave en picada, una y otra vez e hizo añicos los constantes esfuerzos de los
delanteros de Real Garcilaso durante los 120 minutos oficiales, tapó dos
penales en la definición y fue, en resumen, el mejor del partido y fundamental
para el vigésimosexto título nacional obtenido por el cuadro crema. Como aquel guardapiolas con la sudadera del
Ciclista Lima, un domingo de hace sesenta abriles.
Adicionalmente,
y no es poca cosa, hay un factor que revalora el logro merengue: la juventud de
su plantel. En la final de hace dos días, lejos de nutrirse de jugadores
experimentados cual es lo típico en una
realidad decadente como la nuestra, el DT Comizzo siguió apostando por
elementos jóvenes e hizo alinear a ocho menores de 23 años caso Chávez, Gonzáles, Romero,
Guarderas, Gómez y demás. Y se coronó a más de 3200 metros. “Se hizo inmenso, hasta las alturas, como
aquel hombre que volaba” remataría, Bryce. Y salud, campeón.
Hasta la próxima.
Oswaldo Rivasplata G.
Vespertino Satélite
viernes, 13 de diciembre de 2013
LA NOVELA CEDRON - UCV
Convertido en un
culebrón que ni los mejores esfuerzos de Adolfo ‘Betito’ Aguilar –productor de
Al Fondo hay Sitio- quizá mejorarían, la
pelea entre el club Universidad Vallejo y el representante de Víctor
Cedrón se proyecta muy negativa para el
club trujillano, entendiendo que Franco Navarro – el nuevo DT poeta- desea que
su volante con mayor potencial permanezca en el plantel. Incluso, a estas alturas, lo más sensato sería
que la UCV decline y deje libre – o ceda en préstamo- a quien, evidentemente, no quiere seguir en una
entidad que, además de haberlo maltratado –asegura el atleta -, lejos de
promover el concilio ha seguido incendiando
la pradera con arrebatos que su gerente deportivo no ha sabido controlar.
Pruebas al canto, entramparse en peleas verbales infantiles con
hinchas a través las redes sociales, anunciar denuncias so pena de prisión
efectiva para el padre del jugador o hasta burlarse continuamente no le hacen nada bien a Jean
Ferrari y sobre todo, a una institución que pretende ser seria y representa,
además, a una casa superior de estudios, al margen de que Genaro Cedrón,
manager y papá del futbolista, haya también exagerado sus calificativos contra
el referido administrador.
Pues hay que dar el ejemplo, los trapitos sucios se lavan en
cabeza y Dios perdona el pecado pero no el escándalo, recitaría un profesor de
ética.
Así, un acuerdo satisfactorio, un apretón de manos y disculpas
mutuas – y que la directiva vallejiana busque en el mercado un 10 de nivel- ,
es lo razonable.
Hasta la próxima.
Oswaldo Rivasplata
Vespertino Satélite
jueves, 12 de diciembre de 2013
MANDELA, EL DT
“Cuando salió libre la cárcel quedó vacía para mí; ha sido
mi amigo, mi padre” Así resume el valor que un preso tuvo en su vida, Christo Brand. El norteamericano llevó la no muy agradable misión de vigilar a
los condenados de la cárcel de Robben Island, en Ciudad del Cabo, durante dos
décadas. Pero allí, paradojas, donde supuso agonías del más dramático episodio,
encontró el mayor ejemplo de dignidad que la historia le ha dado.
En esas podridas catacumbas fue, durante 18 años,
carcelero de Nelson Mandela. El héroe africano cayó recluido en 1962 tras ser
condenado por su férrea lucha contra las leyes del apharteid, sistema político
que establecía una aberrante separación de privilegios contra los de color
tales como prohibir que ocupen cargos
públicos, utilicen el transporte masivo o coman en restaurantes con blancos, asistan a
colegios de blancos ni transiten por zonas residenciales o siquiera puedan
compartir centros comerciales o cines. A
pesar de ello, ‘Madiba’, tras ser
liberado, en 1990, no buscó venganzas y supo encontrar la llave que abriera el
camino hacia su sueño
de hermanar a toda Sudafrica: el deporte.
Y utilizó el rugby, una disciplina considerada símbolo de la dominación blanca y que promovía odios extremistas, para
lograrlo. Pues donde todos veían marginación el encontró unificación, donde la
mayoría veía odio el descubría reconciliación.
Y en 1995, ya convertido en presidente, hizo abrazarse y llorar de
alegría a todo una nación cuando los ‘Springbooks’ se consagraron campeones
mundiales tras vencer a los invencibles neozelandeses con un equipo conformado
sin distingos de raza.
Ese fue su pasaje más simbólico, el momento cumbre de la
liberación sudafricana. Incluso, Clint Eastwood lo recreó en una gran película:
Invictus, ganadora de varios premios Oscar, en el 2009.
Y es que hay hombres cuya grandeza no se justifica ni con mil
estatuas de oro. “Un ser humano
verdadero” como declaró, ayer, Christo Band, acongojado, tras enterarse de su
muerte.
Hasta la gloria, Mandela.
Oswaldo Rivasplata
martes, 3 de diciembre de 2013
EL GRAN TRIUNFADOR DE LOS BOLIVARIANOS 2013 (EL PUBLICO TRUJILLANO)
El sábado último se dio fin a las dos semanas más emotivas que Trujillo ha tenido en el último tiempo. Fue una ceremonia de clausura, al igual como la inaugural, simple pero profunda. Coronada con un discurso evocador y casi quebrantado de parte del presidente del gobierno regional de La Libertad, José Murgia, quien, a diferencia del titular de la Organización Deportiva Bolivariana (Odebo), Danilo Carrera, y sus frases excesivamente diplomáticas y autoelogiosas, sí supo enfocar el factor clave para la aceptable marcha que el torneo tuvo: el papel de los aficionados locales. Estos, con su asistencia masiva a la mayoría de competiciones y su solidaridad permanente a cada competidor o dirigente extranjero, capearon el difícil temporal hasta vestir de alegría cada jornada y, de alguna forma, disimular los problemas organizativos que se generaron antes y durante los Juegos Bolivarianos.
En el plano deportivo, en tanto, si bien – y vale reconocerlo- se mejoró el número de preseas logradas en Arequipa 97 (esta vez Perú presentó la delegación más numerosa de toda su historia) nuestra selección no superó el cuarto puesto en el tablero general cual era su objetivo. Empero, ha sido muy destacable la actuación de muchos atletas trujillanos quienes obtuvieron medallas y tuvieron en Andrea Cedrón a su abanderada.
Finalmente, queda al régimen local y regional terminar la construcción de los escenarios utilizados y no utilizados con los debidos estándares de calidad que se requieren además de establecer su uso masivo y estratégico. Y, al gobierno nacional y Comité Olímpico Peruano, hacerse una autocrítica, analizar debidamente o sin frases maquilladas los errores y aciertos mirando un compromiso mucho mayor y que exige menos improvisaciones y más planificación: los Panamericanos 2019.
Hasta la próxima.
o.rivasplata@pucp.edu.pe
lunes, 25 de noviembre de 2013
BRASIL ES LA META, ANDREA
Pase lo que pase hasta el cierre de los Juegos Bolivarianos
2013 el torneo ya coronó su reina y con sobrados motivos. Andrea Cedrón se llama, tiene 20 años y, a tono con la disciplina que practica,
resulta tan veloz como una sirena e
inteligente como un delfín cada vez que se tira al agua.
En lo que va del certamen la trujillana es la atleta más
destacada del equipo peruano tras haber obtenido seis medallas: tres de oro en nado
con aletas y tres de bronce en 200, 400 y 1500 metros libres además de cinco
records nacionales absolutos y un récord bolivariano.
Logros que no son nuevos pues ya ha sabido ganar en la
edición 2009 disputada en Sucre (Bolivia) pero que a los locales nos vale doble
pues, en este caso, hemos seguido testigos directos del éxito de esta perseverante
estudiante de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Privada Antenor Orrego.
Tras sus victorias, sin embargo, todavía le queda trecho por seguir hasta alcanzar un objetivo
más importante y que a todos nos ilusiona: clasificar a las Olimpiadas del 2016
e intentar mejorar su primera experiencia
olímpica de Londres 2012. Esa debe ser la verdadera meta. Que exigen, y
ella, junto a su DT Aldo Murakami, lo asumen bien, muchas horas diarias de
entrenamiento y concentración casi militar.
Recordemos, los Bolivarianos establecen el inicio del ciclo
olímpico sudamericano, que continúa, básicamente, con los Juegos Odesur de Chile 2014 y Panamericanos
de Toronto 2015. Torneos en donde
nuestra paisana deberá superar la marca mínima requerida para clasificar a Rio
de Janeiro. Dale, campeona.
Hasta la próxima.
o.rivasplata@pucp.edu.pe
Publicado en el vespertino Satélite
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