martes, 4 de diciembre de 2012

MAS NATALIA, MENOS MALAMALA


Es de grandes ser hidalgos y admitir la permanente posibilidad de corregirse. Y en ese sentido, las declaraciones de Natalia Málaga, tras el notable logro obtenido en el Sudamericano de Voley de Menores, resultan atinadas y muy adecuadas: “Reconozco que debo moderarme y no decir tan fuerte algunas palabras… y las podría decir de otra manera”

 Es indudable que las ya célebres  guapeadas de la ex subcampeona olímpica o de cualquier DT  van a servir en cuanto se requiera para levantar a un grupo anímicamente disminuido o adormecido dentro del partido. Sí, pero siempre que sea utilizado como una alternativa o recurso, nunca como método. Pues, de lo contrario, se estaría imponiendo o forzando una actitud – la disciplina- que cuando no se convierte en voluntaria y nace del temor o la amargura, tiende a desbordarse. Esa es la clave del asunto y lo cual la también coach de la UCV en la liga superior parece estar entendiendo y hasta Cecilia Tait – “hoy se ve más trabajo táctico y menos insultos”- ha advertido.

Lo lamentable es que, con medios valorando más lo histriónico por encima de lo esencial, que prefieren Al Fondo hay Sitio o El Valor de la Verdad, no podría sorprendernos el poco interés que reportan por las virtudes tácticas del campeón sudamericano (como el eficiente bloqueo y ataque) y siguen magnificando los carajos y mierdas de su entrenadora como si fuera la mejor manera de corregir a  los peruanos. Ese es el gran riesgo: validar la ofensa como la forma más efectiva. Sería craso error y que no ayudaría para nada a una atleta consagrada reconocedora de sus carencias y una estructura deportiva donde el trabajo con menores tiene ya muchas limitaciones. Hasta la próxima.

o.rivasplata@pucp.edu.pe


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