jueves, 6 de junio de 2013

EL BOMBARDERO CHINCHANO


Si en el fútbol es Lolo, en el vóley Lucha Fuentes y en el tiro Edwin Vásquez, nadie, en su sano juicio, puede dudar que el máximo ídolo del box peruano es Mauro Mina, el Bombardero de Chincha. Y de él me toca escribir porque se cumplieron 20 años de su muerte, el 1 de junio de 1993.

No lo vi pelear más allá de algún video que encontré con mucho esfuerzo. Pero sí escuché muchas historias en torno a su imponente figura y durísimo golpe de derecha. Algunas de esas me las contó mi padre con exageración incluida. Que era valiente como súperman, que tomaba un vaso de sangre de toro antes de cada pelea para motivarse, que empezó en la categoría liviano y terminó semipesado, que fue campeón sudamericano a los 18 años, que le sacó la madre al gringo Eddie Cotton en el estadio Nacional ante 50 mil espectadores, que de un combazo te jalaba la quijada hasta el omóplato y viceversa.

Lamentablemente, cuando todo el país se preparaba para tener su primer monarca del mundo de boxeo – luego obtenido por Alberto Rosell en la rama masculina- una severa lesión a la retina le privó de enfrentar al norteamericano Allen Thomas, en noviembre de 1963. Mina era favorito en ese combate y, de ganarlo, quedaría listo para retar a Willie Pastrano, el campeón vigente en aquel entonces. Se retiró del profesionalismo con 53 victorias, 3 empates y sólo tres derrotas.

Tras él aparecieron algunos de mucha casta también pero que tampoco pudieron alcanzar la gloria de un título mundial. Uno fue Romerito, el trujillano, quien estuvo cerquísima, aquel 15 de setiembre de 1983 en el Madison Square Garden de New York, frente al italiano, Ray Mancini. Pero esa es otra historia.
Hasta la próxima.

o.rivasplata@pucp.edu.pe

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