domingo, 27 de octubre de 2013

BOLIVARIANOS 2013: NO TAPAR EL SOL CON UN DEDO


Las medias verdades o las mentiras totales al paso de la dura realidad terminan desmoronándose como las dunas a contraviento. Ni los despropósitos más bien hurgados o las maquillaciones más bien tramadas las pueden sostener. Y hoy, a falta de menos de tres semanas para que Trujillo asuma la responsabilidad deportiva más grande que le ha tocado, los trujillanos la sufrimosPues los Juegos Bolivarianos 2013 van camino al cadalso en lógica consecuencia del desorden y la improvisación. De haber adoptado un torneo tan complejo y de exigencias multidisciplinarias sin seriedad y siguiendo decisiones políticas y partidaristas antes que por méritos para elegir a los miembros del comité organizador quienes, finalmente, tienen mayor parte de responsabilidad en  este despelote.

Hace unos días, la Organización Deportiva Bolivariana decidió reducir el número de deportes que Trujillo tenía que organizar y, de paso, le quitó, técnicamente, la sede principal pues Lima ahora es la que mayores disciplinas albergará: 27. Luego,  la comisión local admitió lo que hace muchos meses ya era obvio pensar: que el condominio denominado Villa Bolivariana no estará listo para cuando lleguen las delegaciones de los once países participantes mientras la incertidumbre nos sigue apretando como una serpiente constrictora al tiempo que decenas de obreros triplican esfuerzos por terminar las construcciones en plazos menores que las normas exigen, los inspectores extranjeros cruzan los dedos de pura preocupación,   la congresista Chihuán exige a los organizadores que no tapen el sol con un dedo, el IPD Nacional acusa al municipio local de incumplido y luego se retracta en una conferencia de emergencia y dice que la ‘villa’ si tendrá 300 departamentos listos y allí se hospedaran 1500 deportistas (osea, 5 por departamento pese a que cada cual solo tiene tres habitaciones pequeñas y no tiene al menos un gimanasio de calentamiento o una losa deportiva) y los oficialistas acusan de coimeros y antitrujillanos a quienes critican mientras nuestros deportistas se preparan en pobres condiciones pues los escenarios oficiales no están aptos.

¿Qué hacer, entonces? La respuesta más valedera es replantear el proceso y tomar medidas salvadoras urgentes dado que el torneo no se puede postergar.  Hacer un diagnóstico sincero y, según lo que se tenga listo en cuanto a estructuras deportivas y recurso humanos, asumir lo que verdaderamente se pueda cumplir  y evitar un descalabro internacional que nadie desea. Y es que, si además se continúa la desesperada carrera de terminar las obras a la guerra, se corre el riesgo de no cubrir  los estándares de calidad requeridos y poner en peligro, a corto y largo plazo, la integridad de quienes utilizarán esos nuevos  y vistosos complejos.

Finalmente, un dato que no es menor: el 2009, el comité organizador de los Bolivarianos de Sucre, presidido por Haydee Nava, debió pedir sinceras disculpas a todo el continente por los serios problemas que el torneo tuvo debido a los retrasos en obras para el certamen  que cientos de deportistas calificaron como el peor de toda la historia. Esto, no nos debe pasar.  Hay que replantear, sin falsos orgullos ni soberbias, y ya.   Hasta la próxima.

O. Rivasplata


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