martes, 17 de mayo de 2011

Manco, pero baila


Y mientras los argentinos se pelean deliberando si Maradona fue mejor futbolista que Messi o viceversa, a nosotros no nos queda de otra que ver cómo Reimond Manco va superando las distintas etapas de un ‘reality’ de baile. Inevitable preguntarse si existe o no una relación entre esas actividades extracurriculares que ejercen ciertos futbolistas con el nivel de nuestro fútbol local. El sueño de Manco no era ser futbolista: ¿O acaso ahora se desvela imaginándose como un Joaquín Cortés o un Baryshnikov? Estoy confundida.
Basta con hacer un poco de memoria para recordar que algunas de nuestras viejas glorias (con el perdón de la palabra “gloria”) han pasado por distintos programas televisivos de competencia de baile: Julinho, Martínez, Carranza y Rebosio. Todos ellos han desfilado con más o menos desparpajo frente a millones de televidentes haciendo pasos de malagua. Pero, bueno, digamos que ellos ya son gallinas viejas, y del fútbol no se puede vivir siempre, algo hay que encontrar y si no es requisito tener ritmo para bailar, pues yo me apunto.

Pero un muchachito como Manco, que todavía tiene la juventud de su lado, ¿no debería estar pateando más pelotas? Un chibolo ingenuo y empachado de una fama inexistente, que creía que había que tocarlo para sentirlo realidad, y que tuvo el cuajo de escaparse luego de vestir la camiseta peruana a un casino en Panamá, ¿no debería tener la decencia de concentrarse en el fútbol y no en ritmos de reggaetón o cumbia? ¿No le provoca reivindicarse? ¿O acaso cree que si gana esa competencia de baile, podrá borrar todo lo que hizo y todo lo que no hizo por el fútbol? Si es así, creo que la confundida no soy yo, sino otro.

Chiara Roggero. El Comercio, Perú.

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