sábado, 22 de mayo de 2010

El show de la NBA

 

La ciudad no tiene forma de ratoncito pero podría. Ahí donde Disney instaló toda su fantasía y magia con parques temáticos, hoteles y circuitos turísticos que recrean los sueños de miles de niños, los adultos también se animan a pasear con sus lentes de Minnie y con enormes orejas de Mickey Mouse. Pero Orlando también podría tener forma de balón de básquet cuando, como ahora, es el epicentro de la emoción al ser anfitrión de los play off ante los Atlanta Haws.
Es martes y el inmenso Amway Arena abre sus puertas temprano. Afuera se regalan souvenirs –¡Go, Magic, go!– del equipo local, polos, gorros. También se sirven cervezas y periodistas de varias cadenas de radio y televisión improvisan estudios callejeros para iniciar la transmisión más esperada. Las capas y los polos de Superman son los más buscados, porque así llaman a la estrella Dwight Howard, un moreno alto, imparable, que concentra miradas y hace vender miles de camisetas con el número 14 dibujado en la espalda.
Tras un comienzo incierto, Orlando Magic se recupera en el segundo cuarto, en el tercero regala un show y en el último maneja el partido para imponerse finalmente por 114 a 71. Nadie discute el resultado. Ni los visitantes, que esperan que la diferencia de estos choques aquí no sea determinante y puedan llegar a los juegos en casa, con opción de clasificar.

El partido, casi por obligación, no solo se interrumpe entre tiempo y tiempo. Cuando se para el juego, los inmensos monitores que cuelgan del techo del coliseo ganan protagonismo porque aparecen ahí los hinchas más entusiastas y coloridos, se ubican a las chicas guapas. Las cámaras también descubren a artistas y figuras mediáticas o ex jugadores que reciben la ovación respectiva. Pero no solo eso. Se proyectan a parejas que, vencidas ante tanta presión colectiva, aceptan darse el beso solicitado por miles de voces aunque, de repente, en una de esas, no sean ni amigos con derecho a roce.

También aparecen contorsionistas, malabaristas, coristas, bailarines, las mascotas de los equipos, chicas arrojando camisetas enrolladas a las tribunas con una especie de escopeta. Suena la chicharra y vuelve el juego y se escuchan los arreglos del DJ: la música del ‘Llanero solitario’, la de ‘Los locos Adams’ y el emblemático ‘We will rock you’, y todo el mundo golpea sus manos o las latas de gaseosa para acompañar la particular tonada de Queen.

Antes del final, después del tercer cuarto, hasta llega un concurso de karaoke al paso. El triunfo del equipo local tiene olor a Coca Cola helada, miles de hot dogs y a fuegos artificiales en las calles. La NBA es un show en la cancha, por sus jugadores inmensos y espectaculares, pero también en las tribunas donde las chicas visten sus mejores galas buscando que ‘Superman’ Howard las mire un ratito.
Orlando Magic ganó los dos primeros choques de las semifinales de la Conferencia Este de la NBA antes de ir a Atlanta. Se juega al mejor de siete encuentros.

Michael Dancourt. Diario La República.

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