domingo, 23 de mayo de 2010

La meta de Lázaro





La Ley General de Personas con Discapacidad (27050) establece la incorporación de un tres por ciento de personas con impedimento físico, mental o sensorial, dentro del total de personal laborable en cualquier entidad de administración pública. El mismo decreto exige que toda entidad pública y privada tenga, como parte de su edificación, rampas de acceso a personas con cualquier limitación motora.


Ninguna de estas disposiciones, como ninguna de las otras que incluyen la referida ley, se cumplen a cabalidad -pese a que en el 2009 se promulgó otra regla que fija sanciones severas a quienes la incumplan- en una sociedad que todavía restringe la inclusión de personas con limitaciones físicas y una clase política perdiendo terreno ante la corrupción. Sobre esa realidad, un boyacense llegado a Trujillo, Lázaro Martínez, se propuso llamar la atención de aquellas autoridades puestas de espaldas a los derechos de más de tres millones de peruanos que, según el INEI, tienen algún tipo de minusvalía.

El colombiano, quien perdió la pierna izquierda en un accidente vehicular, recorrió durante 33 horas, con la asistencia de paramédicos y la mirada atenta de jueces internacionales, el contorno de la plaza de armas sin descansar un minuto a bordo de su vieja silla de ruedas. Su notable logro, culminado el último viernes, será inscrito en el Libro Guinness.

Pero mucho más importante aún sería celebrar, en un futuro no lejano, que el objetivo de este extraordinario atleta que recorre el mundo promoviendo la defensa de las personas con habilidades diferentes y la preservación del medio ambiente, se haya cumplido y nuestros hermanos discapacitados tengan el espacio que merecen, sino a nivel nacional, al menos en una región liberteña que no deja de crecer en términos económicos. Hasta la próxima.

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