viernes, 18 de marzo de 2011

Luces, cámara, KO.



La magia de las buenas películas reside en que la gente vive, a través del cine, las historias que nunca son o podrán ser parte de su realidad. El celuloide funciona como catalizador de sueños de grandeza barnizando la monotonía de lo cotidiano. A veces, el personaje en el que quisiéramos vernos reflejados calza guantes de boxeo. No extraña, entonces, que las biografías fílmicas calen hondo en el espectador. Aquí, diez muestras representativas.

Jack Johnson. “La gran esperanza blanca” es un filme y a la vez una crítica a la sociedad norteamericana de principios del siglo pasado. Enfrentado a un mundo racista que alcanza, sin embargo, lo que por la coyuntura social era impensable: el título mundial de la división máxima y el amor de una aristocrática mujer blanca. “Mi nombre es Jack Johnson y soy campeón mundial de peso completo. Soy negro. Ellos nunca permitieron que lo olvide. Así es, soy negro y nunca les voy a permitir olvidarlo”. ‘El Gigante de Galveston’, su apodo, es considerado el pesado con mejores habilidades defensivas de todos los tiempos.
Rocky GraZiano: El boxeo como redención. En “El estigma del arroyo”, Paul Newman interpreta a Rocky Graziano, un delincuente novato que, gracias a sus puños, enrumba su camino. En la vida real, el italoamericano llegó a ser monarca de peso medio y protagonista, junto a Tony Zale, de una de las más sangrientas trilogías sobre un ring. De él y no de Rocky Marciano, Stallone se apropió el nombre para bautizar su inolvidable saga.

Jake la Motta: “Pega primero y hazlo muy fuerte” fue el consejo paterno cuando el pequeño Jake regresó de la escuela con un ojo morado. La atormentada personalidad del ex campeón mediano, su ferocidad y su desquiciante paranoia forman parte de un hito cinematográfico que armonizó magistralmente la destreza de Scorsese y el talento de De Niro: “El Toro Salvaje”. Tras la proyección del estreno de la película, al salir del cine, La Motta preguntó a su ex esposa Vicky: “¿Yo era así?”, y encontró por respuesta: “No… ¡Eras mucho peor!”.

José María Gatica: En “Gatica, El Mono”, conviven el éxito y la agonía de uno de los más carismáticos púgiles argentinos de la historia. La película repasa la gloria, pero también el alcoholismo y el olvido del entrañable boxeador. Dirigió el polifacético Leonardo Favio (“Yo sembré una flor… y llovía, llovía”).

James Toney: El filme “Contra las cuerdas” aborda el peculiar vínculo que se estableció entre una sui géneris manejadora de boxeo, Jackie Kellen (interpretada en el ecran por la rubilinda Meg Ryan), y su pupilo, el entonces desconocido James Toney. El popular ‘apaguen las luces’ reinó en varias categorías.

Duk Koo Kim: Muerte en el cuadrilátero. “Campeón” nombraron al largometraje que relata el fatídico desenlace que tuvo la pelea entre Ray ‘Boom Boom’ Mancini y su oponente coreano. El escozor de la triste velada motivó los suicidios de la madre de Kim y del referí de la pelea. Desde entonces, y como consecuencia de esa fatalidad, se redujeron a 12 los asaltos en contiendas por el título mundial.

Muhammad Alí: Will Smith se pone las calzonetas de ‘El Bocón’ para dar vida a “Alí”. La complejidad de Clay, su grandeza y sus laberintos superan el trabajo del director. La trama procura cubrir demasiados aspectos de la vida del ‘Más grande’ a través de flashbacks. El dominio psicológico de Muhammad sobre Foreman es recreado notablemente.
Jimmy Braddock: Un cuento de hadas durante la gran depresión. Inspirada en una de las mayores sorpresas deportivas de la historia, Russell Crowe encarna a “El hombre cenicienta”. Con las apuestas 10 a 1 en contra, derrotado en la mitad de sus peleas y con un poderoso campeón enfrente, el triunfo de Jimmy parecía una quimera. La increíble victoria sobre Baer, equiparable a la de Buster Douglas contra Tyson, fue un éxito de taquillas. Un héroe, aunque sea en la pantalla, es siempre bienvenido.

Mickey Ward: “El peleador”, actualmente en cartelera, nos da luces sobre el boxeador común y su entorno. Sin títulos ni gloria, Ward se reveló como un auténtico enamorado del deporte de los puños. Carente de talento pero con encomiable bravura e inmenso amor propio, Mickey nos ha ofrecido algunas batallas memorables.

Chuck Wepner. “Rocky” tuvo su referencia en un hombre de carne y hueso. A los 38 años, y ya en el ocaso de su carrera, el discreto Wepner realizó frente a Muhammad Alí la pelea de su vida. Incluso, tuvo al ‘Más grande’ en la lona antes de desplomarse frente al campeón a escasos 20 segundos del final de la pelea. La revista “The Ring” describió al retador como “un ancho bloque de corazón y sueños, uno de esos peleadores de clubes que te dan todo lo que tienen convirtiendo al ring en un mar púrpura… y todavía pidiendo más”. Años después, Stallone encontró a Wepner en un bar y espontáneamente le dijo: “Oye, Chuck, gracias”. Él sabe que fue su inspiración.

Ricardo Montoya. El Comercio.

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