viernes, 23 de julio de 2010

Malos educadores



Si hay alguna noticia que golpeó severamente las redacciones periodísticas deportivas esta semana en Trujillo fue, indudablemente, lo acontecido con el coordinador del Instituto Peruano del Deporte (IPD LL) en el distrito de Huanchaco. Juan Arangurí Gonzáles, 47 años, dirigía además la academia deportiva Sudamericana y tenía a su cargo más de 50 niños sin que ninguna autoridad supiera del triste pasado inmediato que había dejado durante su estancia en los Estados Unidos y le había obligado a abandonar ese país por abuso sexual en menores de edad. Lógicamente, una vez conocida su situación -a través de medios nacionales incluso- su permanencia se hacía insostenible y adecuada fue la decisión del gerente del IPD local, Fernando Were, en separarlo del cargo.

Sin embargo, el triste caso bien debería tener mayores consecuencias ya dentro de un ámbito positivo y que permita resarcir la negligencia en la que cayó el ente rector al no evaluar eficazmente el perfil de un entrenador de su plana. Esto sería revisar minuciosamente los antecedentes e historial de cada profesor que la institución registra.

Y es que casos como el de Arangurí Gonzáles ya los hubo en Trujillo y no vale la pena recordarlos. Pero sí advertir que las malas actitudes aún tienen mucha recurrencia en decenas de adiestradores técnicos que cumplen la delicada y trascendental responsabilidad de trabajar con menores de edad y poseer un accionar ejemplificante. Van desde aquellos que tienen un severo afán de campeonismo y no miden las exigencias a los alumnos hasta quienes no dudan en tomarse unas cervezas con sus dirigidos o comportarse como energúmenos en alguna pollada deportiva de fin de semana. Esos, también merecen una sanción. Hasta la próxima.

Imagen: Foto de El Comercio. Juan Arangurí y su equipo. Su caso no es el único.

Oswaldo Rivasplata. Diario La Industria de Trujillo.

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